En brandinàmic, si hay algo que de verdad nos gusta, es la fotografía. Somos conscientes del poder que tienen las imágenes en el ser humano, la capacidad que tienen para despertar emociones, transmitir y comunicar. Y es que el dicho de que más vale una imagen que mil palabras es tan cierto como la vida misma. Por eso, esta semana queríamos hacerle un hueco a algo tan importante como es la fotografía y comentar algunos aspectos técnicos.

Antes de empezar, queremos que entendáis lo importante que es hacer fotografías en el formato RAW. Quizás ya lo conozcáis, quizás no, en cualquier caso os diremos que gracias a este formato, podremos obtener fotografías que no serán comprimidas, teniendo mucha más información y detalles. Eso sí, necesitaremos un software específico (yo utilizo Lightroom) para procesar, revelar el RAW y exportarlo a la calidad y el formato deseado dependiendo del destino.

La tecnología nos ayuda mucho, y gracias a estos avances podemos obtener fotos realmente resultonas con unos conocimientos técnicos mínimos en la toma y en el revelado. De hecho este mundo avanza tan rápido, que ahora podemos tener este formato en muchas cámaras de móvil, es realmente impresionante.

Donde la tecnología no nos puede ayudar es en el encuadre, la composición, en la intención, en el mensaje, en la comunicación. El ojo del fotógrafo sabe que en cualquier lugar hay una buena foto, solo hay que buscarla. Tener esa paciencia, serenidad, tanteo, exploración, examen del entorno para disparar y pintar en tu cámara el “fotón” que tú querías. Hay personas que verdaderamente tienen un don, una proyección mental de lo que quieren, una cultura visual, que se traduce en unas capturas de la realidad abrumadoras. En la fotografía, puedes tener aptitudes innatas que te ayudarán, pero sobre todo necesitaremos muchas horas de vuelo, millares de disparos y muchas fotos que no valen para empezar a sacar jugo a esta ciencia tan inexacta.

En brandinàmic sabemos lo importante que son las claves, esos “truquillos del librillo del humilde maestrillo” que os pueden ayudar a mejorar.

  1. Antes que nada, ¿Qué quieres comunicar?. Es muy difícil que sin una mínima reflexión previa, lleguemos y besemos el santo. Después de haberte parado y pensártelo dos veces, saca tu lado más creativo y dispara sin miedo. En otra entrada de blog hablaremos sobre que técnicas utilizar para comunicar y componer cuando tomamos fotografías.
  2. Prueba, prueba y después vuelve a probar. Si has hecho una fotografía que no te convence, sé exigente y ambicioso, ensimísmate un poco dentro de unos parámetros saludables. La fotografía necesita dedicación, tiempo y paciencia. Antes teníamos muchas más limitaciones, pero ahora puedes sacar tantas como quieras, busca el encuadre que tu reflexión anterior te ha pedido. Déjate llevar y sé intuitivo.
  3. Exposímetro de cámara, una herramienta demasiado buena para ser verdad. En la pantalla de tu cámara aparecerá una línea y un 0 en el medio. Juega con los valores de exposición hasta llevar el indicador cerquita del 0.
    ¿Cómo lo hacemos? Jugamos con 3 parámetros. Tiempo de exposición, apertura de diafragma y el ISO.
    Mas abajo os proponemos un ejercicio para practicar.  ¡Sigue leyendo!
  4. Pásalas al ordenador y juega con la edición. Gracias al formato RAW tendrás imágenes con un alto rango dinámico, con mucha información. Yo cuando tomo fotografías ya estoy pensando en el momento del revelado porque podemos hacer cosas de locos. Donde quizás pensabas que había una foto pasable, la puedes convertir en una foto sorprendente. Me encanta este proceso, ya que puedes hacer cosas muy creativas. Os pongo un ejemplo de un amanecer cerca del Faro de Favaritx, en la preciosa Menorca. Fijaos qué diferencia y cuánta información encontramos en la parte oscura, entre la primera y la segunda. En otra entrada podemos desarrollar mucho más esta parte, pero mientras id practicando, os encantará.


Aunque no sepamos como hacerlo, cuando estamos empezando queremos sacar buenas fotografías desde el principio, sigue esta configuración y verás como seguro que no te sale ni movida, ni desenfocada, ni subexpuesta, ni sobrexpuesta. Todo esto que os voy a decir es estandarizar algo que jamás debería hacerse, es decir, lo que manda sobre cualquier cosa es la intención y el mensaje, porque quizás queramos una foto movida o una foto subexpuesta, que sé yo.

  • Fija el ISO en un valor bajo. 100 o 200 (cuanto más lo subas, más sensible será tu sensor, entrará más luz, pero aparecerá el temido ruido).
  • Abre el diafragma sin miedo, es decir el número f bájalo al máximo que te deje el objetivo, por ejemplo 3.5 (gracias a esto tendrás más luz porque abres totalmente el orificio y ganarás nitidez).
  • Y ahora juega con el tiempo de exposición hasta llevar el exposímetro de cámara al 0. Si llevas la cámara en mano, no bajes nunca de la velocidad de obturación de 1/125 porque nos podemos topar con fotografías movidas.

Si en el contexto en el que te encuentras hay mucha luz, no tendrás el riesgo de que la fotografía te salga movida porque tranquilamente puede que la exposición correcta te dicte que dispares a una velocidad de obturación de 1/1000, quizás hasta tengas demasiada luz y deberás cerrar el diafragma para regular la sobrexposición.
Si en el contexto en el que te encuentras hay poca luz, empezamos a tener problemas. No podemos bajar de 1/125 para que la foto no salga movida y el diafragma no podemos abrirlo más, no nos queda otra que pasar por el aro y subir el ISO para exponer correctamente. Si utilizáramos por ejemplo un flash externo o un trípode, la historia cambia, pero eso ya lo veremos en otras entradas, estad atentos.

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