Durante la historia del ser humano, los inventos han marcado el camino del consumo. De manera incorrecta, solemos concebir la innovación como el diseño de una propuesta totalmente nueva de valor que no se parece en nada a todo lo que hay. Pero realmente esto solo representa un escaso y pequeño porcentaje de las innovaciones, solo en la mano de unos pocos genios y equipos de trabajo hiperespecializados.

También es innovación mejorar una propuesta de valor a la que ya hay o agregar, diversificar y ampliar nuevas funcionalidades juntando distintas tecnologías
¿Se encuentra en nuestra mano innovar? Claro que sí, si sabemos como. El design thinking es una metodología ágil de innovación centrada en las personas, que se divide en dos etapas: encontrar el problema y buscar soluciones.

Encontrando problemas

¿Qué es lo que los consumidores necesitan? La primera etapa es el acercamiento con el usuario, empleamos metodología de investigación para saber como son los usuarios y como podemos satisfacerlos. Queremos saber sus preferencias, rasgos de su personalidad, características de los patrones de conducta, en definitiva, sus necesidades para poder estudiarlas y así ofrecerles una alternativa que las cubra. Debemos detectar muy bien cuál es el problema a resolver y un exhaustivo examen para poder concluir que es lo que no tiene o tiene mal cubierto nuestro futuro consumidor. La clave es diseñar un producto basándonos exclusivamente en lo que quiere nuestro público y no lo que nuestro ombligo nos diga.

Solucionando problemas

Creatividad al poder, brainstorming y ganas, muchas ganas de ofrecer propuestas. Seamos disruptivos, novedosos y originales. Hagamos que nuestra propuesta no pase desapercibida, evitemos ser excesivamente correctos queriendo captar a todo el mundo, volvámonos un poco locos y concentremos el diseño de nuestro producto en nuestro usuario ideal.
Cojamos y hagamos tangible una de las ideas escritas en las servilletas de bar y a prototipar. Hagamos un mínimo producto viable (MVP), donde se encuentre la esencia sin detallarla en exceso, sin dedicarle demasiados quebraderos de cabeza en el acabado, fallemos rápido, barato y sin pausa. Tampoco hagamos un prototipo cutre y que a nadie le guste, porque de nada vale, presentemos algo funcional y atractivo.
Finalmente lo sacamos a la calle, ¿De forma definitiva? No! Lo que queremos es que los usuarios nos ayuden a desarrollar el producto final, con sus acabados y detalles finales. Testear el MVP para empezar con el proceso de iteración basado en prueba / error para perfeccionar.

Co-creamos el producto con nuestro usuario ideal. Ese error permanente que perfecciona los resultados para así poder ser menos propenso a meter la pata hasta el fondo y evitar perder demasiado dinero, siempre que nos mantengamos cerca de nuestros usuarios.

Papel, lápiz y proyecta. Cuenta con nosotros para resolver cualquier duda sobre cohetes que van al cielo, nos encantará dedicarle tiempo a lo que más nos gusta hacer.

¡No te pierdas las próximas publicaciones del blog y suscríbete! Seguro que hablamos de algo de marketing…😉

¿Qué te ha parecido?
Puntuación: 5 - Votos: 5
WhatsApp chat ¿Hablamos?