Los avances tecnológicos responden a los nuevos hábitos que va adquiriendo la sociedad, teniendo como fin cubrir nuevas necesidades que van apareciendo con el paso del tiempo. En la comunicación con la aparición de las redes sociales, no es diferente. Ya en el año 1860 con la invención del teléfono, se transformó la forma de conectar a los seres humanos y las relaciones personales. Hubieron detractores que les pareció una vulneración de la intimidad, hubieron también opiniones favorables que destacaban las ventajas pues sería el principio de un mundo conectado. Actualmente, seguimos teniendo las mismas posturas y encontramos esas mismas ventajas y desventajas. Obviamente el escenario es muy diferente, ya que la comunicación ha avanzado a pasos agigantados en un periodo de tiempo muy corto.

Con Internet y en consecuencia con las redes sociales los estilos de vida de la sociedad han cambiado. Son diferentes las prácticas, la forma de relacionarnos, la manera de trabajar, el vocabulario empleado y todo ello a un ritmo tan acelerado que puede generar una confusión en los derechos de las personas. Es por ello que muchos estudios se centran en tratar temas relacionados con la identidad, privacidad o el uso adolescente de la actual tecnología cuyo avance tan desmesurado es proporcional a nuestra escasa adaptación.

Con la llegada reciente de las redes sociales encontramos una clara desventaja, nos encontramos totalmente expuestos. Todos nuestros datos personales se comparten y se transfieren por Internet, además, a su vez nos topamos con una cantidad ingente de información variada que se mete en nuestro ordenador inevitablemente sin poder discriminarla en la mayoría de los casos. Especialmente alarmante es el caso del mal uso de las redes sociales en los menores de edad y el consecuente aumento de la tasa en el acoso escolar.

Una gran tecnología que brinda tantas posibilidades beneficiosas requiere una gran responsabilidad en su uso. En muchos casos se crean modelos alejados de lo que queremos conseguir, encontrándonos comportamientos y actitudes que terminan por convertirse en un problema social. La reputación digital o el éxito en las redes sociales, desencadenan innumerables casos de baja autoestima y estrés constante, precisamente por la importancia que se le otorga.

Si bien es verdad, las redes sociales puede ser una herramienta que permita un control y una segmentación de la sociedad, con información personal que los usuarios entregan de forma voluntaria de la que se pueden aprovechar empresas y gobiernos.

Entre las consecuencias más importantes encontramos:

Flujo de la información:

A pesar de que la prensa tradicional sigue activa, cada vez es mayor el papel de los periódicos digitales. Los consumidores son más proclives cada vez poder leer noticias desde su smartphone que se actualiza constantemente. Es por ello que las herramientas 2.0 cada vez tienen más fuerza frente a los medios de comunicación tradicionales por la inmediatez al análisis de la información.

Comunicación:

Actualización de información constante favoreciendo la interacción de los miembros con pocos recursos y esfuerzo.

Empoderamiento ciudadano:

Activismo 2.0. Poder de manifestación por la inmediatez que las nuevas tecnologías de la comunicación ofrecen. La transmisión de opiniones y contenidos, se hace eco de forma instantánea, convirtiéndose en un instrumento muy útil de organización social. Podemos tener acceso cuando queramos a infinidad de recursos para el beneficio individual y colectivo.

Educación:

El sistema educativo actual se actualiza a las nuevas tecnologías como, las redes sociales, las wikis, webinars y conceptos como la gamificación. Se han convertido en una herramienta muy valiosa para la transmisión de conocimiento y facilitar el aprendizaje. Dotan a los alumnos de las capacidades adecuadas para adaptarse a los entornos cambiantes a los que están expuestos.

Marketing:

Las redes sociales permiten una conexión y una acercamiento mayor de las empresas a su público objetivo. Con la información que los usuarios ofrecen, las empresas tienen la capacidad de sesgar a su audiencia según sus características, alineándolas con las de su comprador ideal. Además supone un canal fundamental para analizar información, para tener feedback y poder actualizar las estrategias según lo que demanda el público. Para conocer un poco más en el aspecto de reputación online te recomendamos esta entrada de brandinàmic: ¿Qué es la reputación online y cómo gestionarla?

Su poder tiene una repercusión compleja en la sociedad, su impacto, tanto global como local, se incrementa y desarrolla con nuevas funcionalidades que dan lugar a cambios fundamentales para el colectivo humano.

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